Iglesia Luterana “La Santa Cruz”
Oaxaca, México

El Tercer Mandamiento: La Palabra de Dios


29. ¿Cuál es el Tercer Mandamiento?

Acuérdate del día de reposo para santificarlo.


30. ¿Qué significa esto?

Debemos temer y amar a Dios de modo que no despreciemos su Palabra y la predicación de ella, sino que la consideremos santa, la oigamos y aprendamos de buena voluntad.


31. ¿Exige este Mandamiento de nosotros que guardemos el sábado, fiestas, o en general días santos, como los guardaba el pueblo de Dios en el Antiguo Testamento?

El Tercer Mandamiento no exige el guardar determinados días; porque en el Nuevo Testamento el mismo Dios abolió todo esto.

  • 1) Mat. 12:8. El Hijo del Hombre es Señor del día del reposo.
  • 2) Col 2:16-17. Nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que había de venir; pero el cuerpo es de Cristo.

32. ¿Por qué, pues, celebramos el domingo y otras fiestas?

Celebramos el domingo y otras fiestas, no por mandato divino, sino con el objeto de tener tiempo y oportunidad de concurrir al culto público.

  • 3) Heb. 10:25. No dejando de reunirnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos.
  • 4) Hech. 2:42. Perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.

33. ¿Qué, pues, nos prohíbe Dios en el Tercer Mandamiento?

Dios prohíbe despreciar la predicación y su Palabra.


34. ¿Cómo se hace esto?

Despreciamos la Palabra de Dios cuando no asistimos nunca a la predicación y dejamos de usar la Palabra escrita y los Sacramentos, o cuando lo hacemos irregular o descuidadamente.

  • 5) Juan 8:47. El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oía vosotros, porque no sois de Dios.
  • 6) Luc. 10:16. El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mi, desecha al que me envió.
  • 7) Sant. 1:22. Sed hacedores de la Palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.

H. B. Luc. 7:30. Los escribas y fariseos no se dejaron bautizar.


35. ¿Qué nos ordena Dios en el Tercer Mandamiento?

Dios ordena considerar santa la predicación y su Palabra, oírla y aprenderla de buena voluntad.

  • 8) Isa. 66:2. Miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi Palabra.
  • 9) Ecle. 5:1. Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal.
  • 10) Sal. 26:6-8. Andará alrededor de tu altar, oh Jehová, para exclamar con voz de acción de gracias, y para contar todas tus maravillas. Jehová, la habitación de tu casa he amado, y el lugar de la morada de tu gloria.
  • 11) 1 Tes. 2:13. Cuando recibisteis la Palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios.
  • 12) Col. 3:16. La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.
  • 13) Luc. 11:28. Bienaventurados los que oyen la Palabra de Dios, y la guardan.
  • 14) Gál. 6:6. El que es enseñado en la Palabra, haga partícipe en toda cosa buena al que lo instruye.

H. B. 1 Sam. 1 y 2. Ana, la madre de Samuel, frecuentaba el templo. — Luc. 2:41-52. El niño Jesús estaba en la casa de su Padre. — Vers. 36-38. Ana la profetisa no se apartaba del templo. — Ver. 51. La madre de Jesús guardaba la Palabra en su corazón. — Luc. 10:39. María, la hermana de Marta, escogió la buena parte.