EL HOMBRE: La Iglesia Evangélica Luterana enseña que el hombre no es un producto de la falsamente llamada evolución, sino que él fue creado por un acto directo del Dios Trino: que al él se le dio un alma inmortal y además, una santidad perfecta, y fué creado para la vida eterna; que el hombre pecó y, desde luego, pasó a ser completamente depravado y cayó víctima de la muerte, separándose de la santa comunión con Dios; y que en su estado natural no puede, por sí mismo, restablecer la verdadera relación con Dios.
Pruebas de las Escrituras:
- Génesis 2:7: “Formó, pues, Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra, y alentó en su nariz soplo de vida; y fué el hombre en alma viviente”.
- Génesis 1:27: “Creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”.
- Génesis 3: (Lea capítulo 3 del Génesis).
- Salmo 14:3: “Todos declinaron, juntamente se han corrompido; no hay quien haga bien, no hay ni siquiera uno”.
- Romanos 5:12: “De consiguiente, vino la reconciliación por uno (Cristo), así como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y la muerte así pasó a todos los hombres, pues que todos pecaron”.
- Isaías 64:6: “Todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia”.
- Salmo 143:2: “No entres en