LA SANTIFICACIÓN: La Iglesia Evangélica Luterana enseña que la santidad y buena conducta de nuestra vida siguen a la conversión y que ellas son frutos y resultados de nuestra fe en Cristo Jesús; que todos los verdaderos cristianos tienen que ser, y en efecto son, activos en buenas obras; y que esta santificación es progresiva —la perfección nunca se logrará en esta vida.
Pruebas de las Escrituras:
- Juan 3:3: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios”.
- 2 Corintios 7:1: “Así que, amados, pues tenemos tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de carne y de espíritu, perfeccionando la santificación en temor de Dios”.
- Gálatas 5:6, 25: “En Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión; sino la fe que obra por la caridad (amor)... Si vivimos en el Espíritu, andemos también en el Espíritu”.
- 1 Tesalonicenses 4:3: “La voluntad de Dios es vuestra santificación”.
- Efesios 2:10: “Somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas”.
- 1 Pedro 1:15: “Sino como aquel (Cristo) que os ha llamado es santo, sed también vosotros santos en toda conversación”.
- Filipenses 3:12–14: “No que ya haya alcanzado, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si alcanzo aquello para lo cual fuí también alcanzado de Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no hago cuenta de haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago; olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo al blanco, al premio de la soberana vocación de Dios en Cristo Jesús”.
- Romanos 7:15–25: (Lea también Romanos 7:15–25).