Iglesia Luterana “La Santa Cruz”
Oaxaca, México

LA IGLESIA: La Iglesia Evangélica Luterana enseña que hay una Iglesia INVISIBLE, compuesta absolutamente de aquellos, y aquellos solamente, sin distinción de raza, nacionalidad, color o lugar que sinceramente aceptan en sus corazones a Cristo Jesús como a su Salvador; que esta Iglesia es una, la Santa Iglesia Cristiana, la Comunión de los Santos, que confesamos en el Credo Apostólico; que Cristo Jesús es su única Cabeza y su único Señor; que todos los miembros de ella gozan igualmente de sus privilegios; que ella se encuentra única y solamente donde el Evangelio es conocido; y que perdurará para siempre.

La Iglesia Evangélica Luterana enseña, además, que hay una Iglesia VISIBLE, compuesta de aquellos que profesan la fe cristiana y se congregan alrededor de la Palabra de Dios; que entre éstos, aunque no así en la Iglesia Invisible, hay hipócritas, defensores de falsas doctrinas e incrédulos; y que es el deber de todo cristiano sincero unirse con aquella Iglesia VISIBLE que predica y enseña la Palabra pura de Dios sin alteración alguna y evitar de unirse en hermandad con aquellos individuos, iglesias y sectas que se alejan de la Palabra divina en una forma u otra.

Pruebas de las Escrituras:

  • Juan 18:36: “Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo: si de este mundo fuera mi reino, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; ahora, pues, mi reino no es de aquí”.
  • Lucas 17:20–21: “El reino de Dios no vendrá con advertencia; ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios entre vosotros está”.
  • Juan 8:31–32: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará”.
  • 1 Corintios 12:13: “Por un Espíritu somos todos bautizados en un cuerpo, ora judíos o griegos, ora siervos o libres; y todos hemos bebido de un mismo Espíritu”.
  • Efesios 1:22–23: “Sometió todas las cosas debajo de sus pies, y dióle por Cabeza sobre todas las cosas a la Iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que hinche todas las cosas en todos”.
  • Efesios 2:19–22: “Ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino juntamente ciudadanos con los santos, y domésticos de Dios; edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo; en el cual, coordinado todo el edificio, va creciendo para ser un templo santo en el Señor: en el cual vosotros también sois juntamente edificados, para morada de Dios en Espíritu”.
  • Isaías 55:10: “Como desciende de los cielos la lluvia, y la nieve, y no vuelve allá, sino que harta la tierra, y la hace germinar y producir, y da simiente al que siembra, y pan al que come; así mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mi vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié”.
  • Mateo 16:18: “Las puertas del infierno no prevalecerán contra ella (la Iglesia)”.
  • Mateo 13:47–48: “El reino de los cielos es semejante a la red, que echada en la mar, coge de todas suertes de peces: la cual estando llena, la sacaron a la orilla; y sentados, cogieron lo bueno en vasos, y lo malo echaron fuera”. (Lea también Mateo 22:2–14)
  • Mateo 15:9: “En vano me honran, enseñando doctrinas y mandamientos de hombres”.
  • 1 Corintios 11:18: “Lo primero, cuando os juntáis en la iglesia, oigo que hay entre vosotros disensiones; y en parte lo creo”.
  • Romanos 16:17: “Os ruego, hermanos, que miréis los que causan disensiones y escándalos contra la doctrina que vosotros habéis aprendido; y apartaos de ellos”.
  • 2 Tesalonicenses 3:6, 14: “Os denunciamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que anduviere fuera de orden, y no conforme a la doctrina que recibieron de nosotros... Y si alguno no obedeciere a nuestra palabra por carta, notad al tal, y no os juntéis con él, para que se avergüence”. (Lea además 2 Corintios 6:14–18)