LA SANTA CENA: La Iglesia Evangélica Luterana enseña que el cuerpo y la sangre de Jesucristo están verdaderamente presentes en y con el pan y el vino en el Sacramento de la Santa Cena; que el cuerpo y la sangre son tomados por todos los que comen y beben en la Mesa del Señor en y con el pan y el vino; que son recibidos por los cristianos para remisión o perdón de pecados, para el fortalecimiento de la fe y crecimiento en santidad; en cambio los participantes impenitentes reciben el sacramento para juicio o condenación; y que él debe ser ofrecido y administrado solamente a aquellos que han profesado su fe en Cristo, su Salvador.
Pruebas de las Escrituras:
- Mateo 26:26–28: “Comiendo ellos, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dió a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed: esto es mi cuerpo... y tomando el vaso, y, hechas gracias, les dió, diciendo: Bebed de él todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, la cual es derramada por muchos para remisión de los pecados”.
- 1 Corintios 10:16: “La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?”.
- 1 Corintios 11:26–29: “Todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que venga. De manera que, cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así de aquel pan, y beba de aquella copa. Porque el que come y bebe indignamente, juicio come y bebe para sí, no discerniendo el cuerpo del Señor”.
- Mateo 7:6: “No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos; porque no las rehuellen con sus pies, y vuelvan y os despedacen”.