LA ORACIÓN: La Iglesia Evangélica Luterana enseña que la oración es un acto de comunión con Dios; que aunque no es un acto meritorio, es un mandato divino; que todo cristiano debe hacer uso de la oración con regularidad; y que si ella se hace de corazón y labios, es a saber, con fe, es acompañada de las promesas del Padre celestial, de su amorosa y divina aceptación y de su bendita atención.
Pruebas de las Escrituras:
- Salmo 19:14: “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío”.
- Mateo 7:7–8: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abrirá”.
- Salmo 50:15: “Invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás”.
- 1 Timoteo 2:1, 8: “Amonesto pues, ante todas cosas, que se hagan rogativas, oraciones, peticiones, hacimientos de gracias, por todos los hombres... Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos limpias, sin ira ni contienda”.
- 1 Juan 5:14: “Esta es la confianza que tenemos en El, que si demandáremos alguna cosa conforme a su voluntad, El nos oye”.
- Isaías 65:24: “Antes que clamen, responderé yo; aun estando ellos hablando, yo habré oído”.
- Mateo 21:22: “Todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”.
Lea también el Padrenuestro en Mateo 6:7–13 y Lucas 11:2–4.