CREDOS: La Iglesia Evangélica Luterana enseña que un credo, tal como la palabra lo explica (credo: creo), es simplemente una confesión de las creencias de un individuo o de un grupo; que todos los que profesan el cristianismo tienen un credo aunque no lo quieran reconocer; que un verdadero credo no es una adición a la Palabra de Dios, sino un énfasis, una declaración de la verdad ya expuesta en la Palabra de Dios en contra de aquellos que abusan de la Biblia para sostener falsas enseñanzas; y que sin un credo ninguna iglesia podrá librarse del diluvio de errores y falsas interpretaciones.
Pruebas de las Escrituras:
LA RELIGIÓN CRISTIANA Y LA CIENCIA: La Iglesia Evangélica Luterana enseña que el cristianismo y la verdadera ciencia no se contradicen; que, cuando los dichos, escritos y credos de los hombres de ciencia no concuerdan con lo que la Palabra de Dios enseña, la Biblia siempre es correcta y los métodos humanos están equivocados; y que la teoría de la evolución defendida por varios hombres de ciencia de hoy en día, no es ciencia, sino una teoría, como el término mismo lo explica, falsa e ilógica, inventada, nunca probada, por infieles, la cual tiende a destruir no solamente la vida espiritual, sino también a corromper la moral del pueblo; y que como es contraria a la revelación divina, tiene que ser rehusada incondicionalmente por todo creyente.
Pruebas de las Escrituras:
LA UNIÓN ECLESIÁSTICA: La Iglesia Evangélica Luterana enseña que la existencia de divisiones en la Iglesia Cristiana Visible es un hecho deplorable por lo cual los que sostienen y enseñan falsas doctrinas son responsables y no los que mantienen la verdad divina; que no puede lograrse ni puede existir unión externa sin existir ni haber unión interna; que la esperanza por un cristianismo unido se ha de realizar cuando los cristianos se unan en rechazar, repeler y condenar errores y enseñanzas falsas y cuando todos acepten incondicionalmente todas las doctrinas de las Sagradas Escrituras.
Pruebas de las Escrituras:
LA EDUCACIÓN CRISTIANA: La Iglesia Evangélica Luterana enseña que la educación cristiana de la juventud le toca al hogar y a la Iglesia, y a aquella Iglesia solamente que enseña, predica y exalta la Palabra de Dios y no los mandamientos de hombres; que es propio que la Iglesia organice y establezca escuelas cristianas y se ocupe en levantar agencias que ayuden y cooperen con los padres en la crianza y educación de sus hijos, en la disciplina y amonestación del Señor; y que los padres cristianos tienen esta obligación para con sí mismos, para con sus hijos, y para con su Iglesia y su país, y que ellos deben cooperar en toda actividad que persiga este propósito.
Pruebas de las Escrituras:
LA EJECUCIÓN DE LA LEY: La Iglesia Evangélica Luterana enseña que la separación de la Iglesia y del Estado está en armonía con el espíritu y la letra de la Palabra de Dios y que, además, ésa es la condición ideal en cualquier país, y que, desde luego, la ejecución de leyes civiles corresponde sola y únicamente al Estado y no a la Iglesia; que la Iglesia se dirige al corazón y a la conciencia humana y opera por medio de la persuasión y el consejo y no por la fuerza y compulsión; y que la intervención de la Iglesia en los asuntos del Estado siempre ha resultado y resultará en persecuciones religiosas y en la destrucción de un gobierno libre. Por lo tanto, la Iglesia no debe meterse en política; en cambio el Estado debe garantizar a todos sus ciudadanos libertad de conciencia, libertad de culto y de creencias sin favorecer a nadie.
Pruebas de las Escrituras:
Estudie, además, la historia de la Inquisición.
EL DIVORCIO: La Iglesia Evangélica Luterana enseña que el vínculo matrimonial debe mantenerse inviolable; que ante Dios no hay divorcio que sea válido a menos que sea obtenido en caso de fornicación o adulterio, o abandono malicioso; que un compromiso, o esponsales, no se puede quebrantar sin violar la ley divina y que romper el lazo matrimonial o el compromiso ha de resultar en un gran daño al hogar, a los hijos, a la raza, a la Iglesia y al Estado, y por último, a la civilización.
Pruebas de las Escrituras:
Esa es la Iglesia Evangélica Luterana, con más de cien millones de feligreses y de la cual un cristiano en admiración escribe:
“Esta es la Iglesia de mis ensueños. Una Iglesia adecuada para su responsabilidad, la Iglesia de la bienvenida calurosa, de la mente abierta, del espíritu renovador; la Iglesia que busca el bienestar del alma de todo ser viviente, que levanta las vidas truncadas, consuela a la ancianidad, anima a la juventud; la Iglesia que no se limita a divisiones de cultura o de clase, de fronteras geográficas o sociales; la Iglesia que mira hacia atrás y hacia adelante; la Iglesia del Salvador, la Iglesia del pueblo, la Iglesia ancha, la Iglesia baja, la Iglesia alta; elevada como los ideales de Jesucristo, inconmensurable como el amor de Dios, humilde como la insuficiencia del hombre; una Iglesia activa, ganadora de almas, adoradora; una Iglesia que aplica la verdad a las condiciones de la época, que enfoca el siglo a tono con su mensaje, que inspira fortaleza para la vida y esperanza para la eternidad; la Iglesia para todos los hombres, la Iglesia del Dios viviente”.