Iglesia Luterana “La Santa Cruz”
Oaxaca, México

ASUNTOS ESPECIALES

CREDOS: La Iglesia Evangélica Luterana enseña que un credo, tal como la palabra lo explica (credo: creo), es simplemente una confesión de las creencias de un individuo o de un grupo; que todos los que profesan el cristianismo tienen un credo aunque no lo quieran reconocer; que un verdadero credo no es una adición a la Palabra de Dios, sino un énfasis, una declaración de la verdad ya expuesta en la Palabra de Dios en contra de aquellos que abusan de la Biblia para sostener falsas enseñanzas; y que sin un credo ninguna iglesia podrá librarse del diluvio de errores y falsas interpretaciones.

Pruebas de las Escrituras:

  • 1 Pedro 3:15: “Estad siempre aparejados para responder con mansedumbre y reverencia a cada uno que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”.
  • Mateo 10:32: “Cualquiera pues, que me confesare delante de los hombres, le confesare yo también delante de mi Padre que está en los cielos”.

 

LA RELIGIÓN CRISTIANA Y LA CIENCIA: La Iglesia Evangélica Luterana enseña que el cristianismo y la verdadera ciencia no se contradicen; que, cuando los dichos, escritos y credos de los hombres de ciencia no concuerdan con lo que la Palabra de Dios enseña, la Biblia siempre es correcta y los métodos humanos están equivocados; y que la teoría de la evolución defendida por varios hombres de ciencia de hoy en día, no es ciencia, sino una teoría, como el término mismo lo explica, falsa e ilógica, inventada, nunca probada, por infieles, la cual tiende a destruir no solamente la vida espiritual, sino también a corromper la moral del pueblo; y que como es contraria a la revelación divina, tiene que ser rehusada incondicionalmente por todo creyente.

Pruebas de las Escrituras:

  • 1 Timoteo 6:20: “Guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas de vanas cosas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia”.

 

LA UNIÓN ECLESIÁSTICA: La Iglesia Evangélica Luterana enseña que la existencia de divisiones en la Iglesia Cristiana Visible es un hecho deplorable por lo cual los que sostienen y enseñan falsas doctrinas son responsables y no los que mantienen la verdad divina; que no puede lograrse ni puede existir unión externa sin existir ni haber unión interna; que la esperanza por un cristianismo unido se ha de realizar cuando los cristianos se unan en rechazar, repeler y condenar errores y enseñanzas falsas y cuando todos acepten incondicionalmente todas las doctrinas de las Sagradas Escrituras.

Pruebas de las Escrituras:

  • Romanos 16:17: “Os ruego... que miréis los que causan disensiones y escándalos contra la doctrina que vosotros habéis aprendido; y apartaos de ellos”.
  • Efesios 4:3–6: “Solícitos a guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Un cuerpo, y un Espíritu; como sois también llamados a una misma esperanza de vuestra vocación: un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todas las cosas, y por todas las cosas, y en todos vosotros”.

 

LA EDUCACIÓN CRISTIANA: La Iglesia Evangélica Luterana enseña que la educación cristiana de la juventud le toca al hogar y a la Iglesia, y a aquella Iglesia solamente que enseña, predica y exalta la Palabra de Dios y no los mandamientos de hombres; que es propio que la Iglesia organice y establezca escuelas cristianas y se ocupe en levantar agencias que ayuden y cooperen con los padres en la crianza y educación de sus hijos, en la disciplina y amonestación del Señor; y que los padres cristianos tienen esta obligación para con sí mismos, para con sus hijos, y para con su Iglesia y su país, y que ellos deben cooperar en toda actividad que persiga este propósito.

Pruebas de las Escrituras:

  • Marcos 10:14: “Viéndolo Jesús, se enojó, y les dijo: Dejad los niños venir, y no se lo estorbéis; porque de los tales es el reino de Dios”.
  • Juan 21:15: “Jesús dijo a Simón Pedro... ¿Me amas más que éstos? Dícele: Sí, Señor: Tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis ovejas”.
  • Efesios 6:4: “Padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos; sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor”.

 

LA EJECUCIÓN DE LA LEY: La Iglesia Evangélica Luterana enseña que la separación de la Iglesia y del Estado está en armonía con el espíritu y la letra de la Palabra de Dios y que, además, ésa es la condición ideal en cualquier país, y que, desde luego, la ejecución de leyes civiles corresponde sola y únicamente al Estado y no a la Iglesia; que la Iglesia se dirige al corazón y a la conciencia humana y opera por medio de la persuasión y el consejo y no por la fuerza y compulsión; y que la intervención de la Iglesia en los asuntos del Estado siempre ha resultado y resultará en persecuciones religiosas y en la destrucción de un gobierno libre. Por lo tanto, la Iglesia no debe meterse en política; en cambio el Estado debe garantizar a todos sus ciudadanos libertad de conciencia, libertad de culto y de creencias sin favorecer a nadie.

Pruebas de las Escrituras:

  • Juan 18:36: “Mi reino no es de este mundo: si de este mundo fuera mi reino, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos: ahora, pues, mi reino no es de aquí”.
  • Mateo 22:21: “Pagad pues a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios”.
  • Romanos 13:1–7: “Toda alma se someta a las potestades superiores; porque no hay potestad sino de Dios; y las que son, de Dios son ordenadas... Por la cual es necesario que le estéis sujetos, no solamente por la ira, mas aun por la conciencia”.

Estudie, además, la historia de la Inquisición.

 

EL DIVORCIO: La Iglesia Evangélica Luterana enseña que el vínculo matrimonial debe mantenerse inviolable; que ante Dios no hay divorcio que sea válido a menos que sea obtenido en caso de fornicación o adulterio, o abandono malicioso; que un compromiso, o esponsales, no se puede quebrantar sin violar la ley divina y que romper el lazo matrimonial o el compromiso ha de resultar en un gran daño al hogar, a los hijos, a la raza, a la Iglesia y al Estado, y por último, a la civilización.

Pruebas de las Escrituras:

  • Mateo 19:9: “Yo os digo que cualquiera que repudiare a su mujer, si no fuere por causa de fornicación, y se casare con otra, adultera: y el que se casare con la repudiada, adultera”.
  • 1 Corintios 7:15: “Pero si el infiel se aparta, apártese: que no es el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso”.

 

Esa es la Iglesia Evangélica Luterana, con más de cien millones de feligreses y de la cual un cristiano en admiración escribe:

“Esta es la Iglesia de mis ensueños. Una Iglesia adecuada para su responsabilidad, la Iglesia de la bienvenida calurosa, de la mente abierta, del espíritu renovador; la Iglesia que busca el bienestar del alma de todo ser viviente, que levanta las vidas truncadas, consuela a la ancianidad, anima a la juventud; la Iglesia que no se limita a divisiones de cultura o de clase, de fronteras geográficas o sociales; la Iglesia que mira hacia atrás y hacia adelante; la Iglesia del Salvador, la Iglesia del pueblo, la Iglesia ancha, la Iglesia baja, la Iglesia alta; elevada como los ideales de Jesucristo, inconmensurable como el amor de Dios, humilde como la insuficiencia del hombre; una Iglesia activa, ganadora de almas, adoradora; una Iglesia que aplica la verdad a las condiciones de la época, que enfoca el siglo a tono con su mensaje, que inspira fortaleza para la vida y esperanza para la eternidad; la Iglesia para todos los hombres, la Iglesia del Dios viviente”.