LA MUERTE Y LA VIDA ETERNA: La Iglesia Evangélica Luterana enseña que el cuerpo, separado del alma en la hora de la muerte, será resucitado en el Día Final y otra vez reunido con el alma; que después de la muerte no hay oportunidad para el arrepentimiento; que todos, sin ninguna excepción, serán juzgados por el Salvador; que todos los creyentes en Cristo resucitarán a la vida eterna; en cambio, los incrédulos serán consignados a la condenación eterna en el infierno.
Pruebas de las Escrituras:
- Juan 5:28–29: “No os maravilléis de esto: porque vendrá hora, cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron bien, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron mal, a resurrección de condenación”.
- Mateo 25:45–46: “Entonces les responderá, diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos pequeñitos, ni a mí lo hicisteis. E irán éstos al tormento eterno, y los justos a la vida eterna”.
- Hebreos 9:27: “Está establecido a los hombres que mueran una vez, y después el juicio”.
Lea también Mateo 25:31–46.