Iglesia Luterana “La Santa Cruz”
Oaxaca, México

Formas de Bendición que el Jefe de la Familia Debe Enseñar a los suyos por la Mañana y la Noche


Oración de la Mañana

Por la mañana, apenas hayas abandonado el lecho, dirás así: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Entonces, puesto de pie o de rodillas, dirás el Credo y el Padrenuestro. Si quieres, puedes orar brevemente así:

Te doy gracias, Padre celestial, por medio de Jesucristo, tu amado Hijo, porque me has protegido durante la noche de todo mal y peligro, y te ruego también que me preserves y me guardes de pecado y de todo mal en este día, para que en todos mis pensamientos, palabras y obras te pueda servir y agradar. En tus manos encomiendo el cuerpo, el alma y todo lo que es mío. Tu santo ángel me acompañe para que el maligno no tenga ningún poder sobre mí. Amén.

Te dirigirás entonces con gozo a tu trabajo, entonando un himno o recitando lo que tu corazón te dicte.


Oración de la Noche

Por la noche, cuando te retires a descansar, dirás así: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Entonces, puesto de pie o de rodillas, dirás el Credo y el Padrenuestro. Si quieres, puedes orar brevemente así:

Te doy gracias, Padre celestial, por medio de Jesucristo, tu amado Hijo, porque me has protegido con tu gracia en este día, y te ruego que me perdones todos los pecados que haya cometido, y que por tu gran misericordia me guardes de todos los peligros de esta noche. En tus manos encomiendo el cuerpo, el alma y todo lo que es mío. Tu santo ángel me acompañe para que el maligno no tenga ningún poder sobre mí. Amén.

Luego descansa confiadamente.


Bendición de la Mesa y Acción de Gracias que el Jefe de la Familia Debe Enseñar a los Suyos

La Bendición

Tanto los niños como los criados se acercarán a la mesa con reverencia, y dirán así:

Los ojos de todos esperan en Ti, Señor, y Tú les das su comida a su tiempo. Abres tu mano y colmas de bendición a todo ser viviente.

Luego recitarán el Padrenuestro y esta oración:

Señor Dios, Padre celestial: Bendícenos y bendice estos tus dones, que de tu gran bondad recibimos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Acción de Gracias

Después de haber comido, con reverencia dirán así:

Alabad al Señor, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia. Él da alimento a todo ser viviente; a la bestia su mantenimiento, y a los pequeños cuervos que claman. No se deleita en la fuerza del caballo, ni se complace en la agilidad del hombre. Se complace el Señor en los que le temen, y en los que esperan en su misericordia.

Entonces recitarán el Padrenuestro, añadiendo la siguiente oración:

Te damos gracias, Dios, Señor nuestro y Padre celestial, por Jesucristo nuestro Señor, por todos tus beneficios: Tú que vives y reinas ahora y por siempre. Amén.