Artículo Segundo
La Redención
126. ¿Cuál es el Segundo Artículo?
Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por obra del Espí¬ritu Santo, nació de la Virgen María; padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso; y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
127. ¿Qué significa esto?
Creo que Jesucristo, verdadero Dios, en¬gendrado del Padre en la eternidad, y también verdadero hombre, nacido de la Virgen María, es mi Señor, que me ha redimido a mí, hombre perdido y condenado, y me ha rescatado y li¬brado de todos mis pecados, de la muerte y del poder del diablo; mas no con oro ni plata, sino con su santa y preciosa sangre y con su ino¬cente Pasión y muerte; todo lo cual hizo para que yo sea suyo y viva bajo Él en su reino, y le sirva en justicia, inocencia y bienaven¬turanza eternas, así como Él resucitó de entre los muertos y vive y reina eternamente. Esto es ciertamente la verdad.
Los Nombres JESÚS y CRISTO
128. ¿De quién trata el Segundo Artículo?
El Segundo Artículo trata de Jesucristo.
129. ¿Por qué se le llama Jesús?
A nuestro Redentor se le llama Jesús porque Él es el único Salvador de toda la humanidad.
- 236) Hech. 4:12. En ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.
- 237) Mat. 1:21. Dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.
130. ¿Por qué se le llama Cristo?
A nuestro Redentor se le llama Cristo, o el Mesías, esto es, el Ungido, porque Él fue ungido con el Espíritu Santo sin medida, para ser nuestro Profeta, Sacerdote y Rey.
- 238) Sal. 45:7. Has amado la justicia y aborrecido la maldad; por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros.
- 239) Hech. 10:38. Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret.
Las Dos Naturalezas en Jesucristo
131. ¿Quién es Jesucristo?
Jesucristo es el verdadero Dios, engendrado del Padre en la eternidad, y también verdadero hombre, nacido de la Virgen María.
132. ¿Por qué creemos que Jesucristo es verdadero Dios?
Las Sagradas Escrituras atribuyen a Jesu¬cristo nombres divinos, atributos divinos, obras divinas, y honra y gloria divinas.
- 240) 1 Juan 5:20. Éste es el verdadero Dios, y la vida eterna.
- 241) Rom. 9: 5. De los israelitas, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos.
- 242) Juan 20:28. Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!
- 243) Jer. 23:6. Éste será su nombre, con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra.
- 244) Sal. 2:7. Mi hijo eres tú; yo te engendré hoy.
- 245) Juan 3:16. De tal manera amé Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
- 246) Rom. 8:32. El que no escatimé ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
- 247) Juan 1:1-2. En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Éste era en el principio con Dios.
- 248) Heb. 13:8. Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
- 249) Mat. 28:18. Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
- 250) Juan 21:17. Señor, tú lo sabes todo.
- 251) Mat. 28:20. Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.
- 252) Juan 1:3. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.
- 253) Heb. 1:3. El Hijo . . . quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder.
- 254) Mat. 9:6. El Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados.
- 255) Juan 5:27. También le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre.
- 256) Juan 5:23. Que todos honren al Hijo como hon¬ran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.
- 257) Heb. 1:6. Adórenle todos los ángeles de Dios.
H. B. Juan 2:1-11. Jesús convirtió el agua en vino. — Mat. 9:1-8. Jesús sanó al paralítico y le per¬doné los pecados. — Luc. 8:22-25. Jesús calmé la tem¬pestad con una sola palabra.
133. ¿Por qué creemos que Jesucristo es también verdadero hombre?
Las Sagradas Escrituras expresamente lla¬man a Jesucristo hombre y le atribuyen cuerpo y alma, como también las costumbres de un hombre.
- 258) l Tim.2:5. Hay un solo Dios, y un solo me¬diador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.
- 259) Luc. 24:39. Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.
- 260) Mat. 26:38. Mi alma está muy triste, hasta la muerte.
H.B. Mar. 4:38. Jesús dormía. — Mat. 4:2. Jesús tuvo hambre.
134. ¿Qué dos naturalezas hay, pues, en la persona de Cristo?
Hay dos naturalezas en Cristo: la naturaleza divina y la naturaleza humana.
- 261) Rom. 9:5. De los israelitas, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos.
135. ¿De qué manera están unidas estas dos naturalezas en Cristo?
El Hijo de Dios ha recibido la naturaleza humana en su persona, y en dicha una persona cada naturaleza participa de los atributos de la otra.
- 262) Juan 1:14. Aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
- 263) 1 Tim. 3:16. Grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne.
- 264) Col. 2:9. En él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. (Unión personal.)
- 265) Isa.9:6. Un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz.
- 266) Mat. 28:18. Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
- 267) Mat. 28:20. Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.
- 268) Hech. 3:15. Matasteis al Autor de la vida.
- 269) 1 Juan 1:7. La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. (Comunicación de los atri¬butos.)
136. ¿Para qué el Hijo de Dios asumió la naturaleza humana?
El Hijo de Dios asumió la naturaleza humana para redimir y salvar a la humanidad pecadora.
- 270) Mat. 18:11. El Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.
137. ¿Para qué fue necesario que nuestro Redentor fuese verdadero hombre?
Nuestro Redentor necesitaba ser verdadero hombre para que Él, como substituto de todos los hombres, pudiese cumplir la Ley, sufrir y morir.
- 271) Heb. 2:14. Por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo.
138. ¿Para qué fue necesario que nuestro Redentor fuese verdadero Dios?
Nuestro Redentor necesitaba ser verdadero Dios para que pudiese aplacar la ira de Dios, y vencer el pecado, la muerte y el diablo.
- 272) Sal. 49:7-8. Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, ni dar a Dios su rescate (porque la redención de su vida es de gran precio, y no se logrará jamás).
El Oficio de Jesucristo
139. ¿Cuántos oficios asumió Cristo para darnos la salvación?
Cristo asumió tres oficios: el de Profeta, el de Sacerdote, y el de Rey.
140. ¿En qué consiste su oficio de Profeta?
Como nuestro Profeta, Cristo, por medio de palabras y obras, se manifestó a sí mismo, y aún se manifiesta en la predicación del Evangelio, como el Hijo de Dios y Redentor del mundo.
- 273) Deut. 18:15. Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis.
- 274) Mat. 17:5. Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.
- 275) Juan l:18. A Dios nadie le vió jamás; el uni¬génito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.
- 276) Luc. 10:16. El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió.
141. ¿En qué consiste su oficio de Sacerdote?
Como nuestro Sacerdote, Cristo, en nuestro lugar, cumplió con toda perfección la Ley, se sacrificó a sí mismo, y aún está intercediendo continuamente por todos nosotros ante el Padre celestial.
- 277) Heb. 7:26-27. Tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos; que no tiene nece¬sidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.
- 278) Gál. 4:4-5. Cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.
- 279) 1 Ped. 2:24. Cristo llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nos¬otros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.
- 280) 1 Juan 2:1-2. Si alguno hubiere pecado, abo¬gado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
142. ¿En qué consiste su oficio de Rey?
Como nuestro Rey, Cristo reina poderosa¬mente sobre todas las criaturas, y gobierna y protege especialmente su Iglesia, hasta lle¬varla finalmente a la gloria.
- 281) Mat. 28:18. Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. (El reino de poder.)
- 282) Juan 18:37. Le dijo entonces Pilatos: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.
- 283) Mat.21:5. Decid a la hija de Sion: He aquí, tu Rey viene a ti, manso, y sentado sobre una asna, sobre un pollino, hijo de animal de carga. (El reino de gracia.)
- 284) 2 Tim. 4:18. El Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. (El reino de gloria.)
143. ¿Qué dos estados distinguimos en el desempeño de los oficios de Cristo?
Cristo desempeñó sus oficios en el Estado de Humillación y en el Estado de Exaltación.
El Estado de Humillación
144. ¿En qué consiste el Estado de Humillación?
En su Estado de Humillación, Cristo, según su naturaleza humana, no siempre ni comple¬tamente usaba la majestad divina comunicada a su naturaleza humana.
- 285) Filip. 2:5-8. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimé el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hom¬bres; y estando en la condición de hombre, se humillé a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
H. B. Juan 2:11; 11:40; 18:6. Rayos de la gloria oculta.
145. ¿Con qué palabras describe el Segundo Artículo el Estado de Humillación?
El Segundo Artículo describe el Estado de Humillación con estas palabras: “Fue conce¬bido por obra del Espíritu Santo, nació de la Virgen María; padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado”.
146. ¿Qué enseñan las Sagradas Escrituras sobre la concepción de Cristo?
Por la obra milagrosa del Espíritu Santo Cristo fue concebido verdadero hombre en la Virgen María.
- 286) Luc. 1:35. El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.
147. ¿Qué enseñan las Sagradas Escrituras sobre el nacimiento de Cristo?
Cristo nació de la Virgen María verdadero hombre y en gran pobreza.
- 287) Isa. 9:6. Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado.
- 288) Mat. 8:20. Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene donde recostar su cabeza. (La vida pobre de Cristo.)
H. B. Mat. 1; Luc. 2:1-20; Juan 1:14. Historia del nacimiento de Jesucristo.
148. ¿Qué declaran las Sagradas Escrituras sobre la Pasión y muerte de Cristo?
Cristo, bajo el poder de Poncio Pilatos, pa¬deció indecibles tormentos en su cuerpo y en su alma, muriendo por fin colgado cual maldito en el madero de la cruz.
H. B. Mat. 26:14—27:56; Mar. 14:10—15:41; Luc. 22—23: 48; Juan 13—19:37. Historia de la Pasión y muerte de Jesucristo.
149. ¿Qué dicen las Sagradas Escrituras acerca de la sepultura de Cristo?
El sagrado cuerpo de Cristo fue sepultado, permaneciendo en la tumba hasta el tercer día sin haberse corrompido.
- 289) Sal. 16:10. Ni permitirás que tu Santo vea co¬rrupción.
La Obra de Jesucristo: La Redención, o Expiación
150. ¿Con qué propósito se humillé Cristo tanto a sí mismo?
Cristo se humilló tanto para redimirme a mí, hombre perdido y condenado.
151. ¿De qué te ha redimido Cristo?
Cristo me ha rescatado y librado de todos los pecados, de la muerte y del poder del diablo.
152. ¿En qué sentido te ha redimido Cristo de todos los pecados?
Cristo me ha librado de la culpa, del castigo, y del dominio del pecado.
- 290) Gál. 3:13. Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero).
- 291) 1 Ped. 1:18-19. Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro y plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.
153. ¿En qué sentido te ha redimido Cristo de la muerte?
Ya no necesito temer la muerte temporal, puesto que la muerte eterna no tiene poder sobre mí.
- 292) Heb. 2:14-15. Y así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.
- 293) 2 Tim. 1:10. Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad.
154. ¿En qué sentido te ha redimido Cristo del poder del diablo?
Cristo venció al diablo de tal manera que éste ya no puede acusarme, pudiendo yo ahora victoriosamente resistir sus tentaciones.
- 294) Gén. 3:15. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.
- 295) 1 Juan 3:8. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.
- 296) 2:14-15. Véase la pregunta 153.
155. ¿Con qué te ha redimido Cristo?
Cristo me ha redimido, no con oro ni plata, sino con su santa y preciosa sangre y con su inocente Pasión y muerte.
- 297) Ped. 1:18-19. Véase la pregunta 152.
- 298) 1 Juan 1:7. La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.
156. ¿Cómo ha servido esta obra para tu redención?
De este modo Cristo expió mi culpa, lle¬vando Él mismo sobre sí mi castigo.
- 299) 2 Cor. 5:21. Al que no conoció pecado, por nos¬otros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
- 300) Isa. 53: 4-5. Ciertamente llevó él nuestras en¬fermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
157. ¿Quién es ahora tu Señor por la redención?
Puesto que Cristo me ha redimido, rescatado y librado, Él es ahora mi Señor, y soy suyo.
- 301) Apoc. 5:9. Tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios.
- 302) Isa. 53:11. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justi¬ficará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniqui¬dades de ellos.
158. ¿Cristo te ha redimido, rescatado y librado solamente a ti?
Cristo ha redimido, rescatado y librado no solamente a mí, sino a toda la humanidad perdida y condenada.
- 303) Mat. 18:11. El Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.
- 304) Juan 1:29. He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
- 305) 1 Juan 2:2. Él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
- 306) 2 Ped. 2:1. Negarán al Señor que los rescaté, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.
El Estado de Exaltación
159. ¿En qué consiste el Estado de Exaltación de Cristo?
En su Estado de Exaltación, Cristo, según su naturaleza humana, plena y continuamente usa de la divina majestad comunicada a su naturaleza humana.
- 307) Filip. 2:9-11, Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
160. ¿Con qué palabras describe el Segundo Artículo el Estado de Exaltación?
El Segundo Artículo describe el Estado de Exaltación con estas palabras: “Descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso; y desde ahí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos”.
161. ¿Qué enseñan las Sagradas Escrituras en cuanto al descenso de Cristo a los infiernos?
Cristo, habiendo resucitado en su sepulcro, manifestóse en los infiernos como vencedor sobre sus enemigos infernales.
- 308) 1 Ped. 3:18-19. Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados.
- 309) Col. 2:15. Despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.
162. ¿Qué enseñan las Sagradas Escrituras en cuanto a la resurrección de Cristo?
Cristo, al tercer día, victorioso y con su cuerpo glorificado, se levantó del sepulcro y se manifestó vivo a sus discípulos.
- 310) Filip. 3:21. Cristo transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya.
H.B. Mat.28; Mar.16; Luc.24:1-49; Juan 20 y 21. Historia de la resurrección y manifestación de Jesús.
163. ¿Por qué la resurrección de Cristo nos da tanto consuelo?
La resurrección de Cristo es la evidencia concluyente de que :
- Cristo es el Hijo de Dios, y su doctrina es verdadera;
- Dios el Padre ha aceptado el sacrificio de su Hijo para la reconciliación del mundo;
- Todos los creyentes resucitarán para la vida eterna.
- IV.
- 311) Rom. 1:4. Jesucristo fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos.
- 312) Juan 2:19. Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.
- 313) 1 Cor. 15:17. Si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.
- 314) Rom. 4:25. Jesús fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.
- 315) Juan 14:19. Yo vivo, vosotros también viviréis.
- 316) Juan 11:25-26. Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eterna¬mente.
164. ¿Qué enseñan las Sagradas Escrituras en cuanto a la ascensión de Cristo?
Cristo, según su naturaleza humana, ascen¬dió visiblemente y entró a la gloria de su Padre, a preparar lugar para nosotros.
- 317) Sal. 68:18. Subiste a lo alto, cautivaste la cau¬tividad, tomaste dones para los hombres, y también para los rebeldes.
- 318) Efe. 4:10. El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.
- 319) Juan 12:26. Donde yo estuviere, allí también estará mi servidor.
H. B. Luc. 24:50-53; Hech. 1:1-11. Historia de la ascensión de Jesucristo.
166. ¿Cómo está sentado Cristo a la diestra de Dios Padre, según las Sagradas Escrituras?
Cristo, según su naturaleza humana, con divino poder y majestad, domina y llena todas las cosas, y especialmente como Cabeza de su Iglesia la gobierna y protege.
- 320) Sal. 110:1. Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.
- 321) Efe. 1:20-23. Sentando a Cristo a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.
166. ¿Qué creemos acerca de la venida de Cristo al juicio, según las Sagradas Escrituras?
Cristo, en el último día, volverá visiblemente y en gloria, para juzgar al mundo con justicia.
- 322) Hech. 1:11. Este mismo Jesús, que ha sido to¬mado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.
- 323) Hech. 10:42. Él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.
- 324) Hech. 17:31. Dios ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó.
- 325) 2 Ped. 3:10. El día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.
- 326) Mar. 13:32. De aquel día y de la hora nadie sabe, ni los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre.
- 327) l Ped.4:7. El fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración.
- 328) 2 Cor. 5:10. Es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.
- 329) Juan 12:48. La palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.
H. B. Mat. 25:31-46. Cristo describe el juicio final.
167. ¿Qué palabras del Catecismo describen el fruto de la Exaltación de Cristo y también el fin de toda la obra redentora?
“Para que yo sea suyo y viva bajo Él en su reino, y le sirva en justicia, inocencia y bien¬aventuranza eternas, así como Él resucitó de entre los muertos y vive y reina eternamente. Esto es ciertamente la verdad”.
- 330) Luc. 1:74-75. Librados de nuestros enemigos, sin temor le serviríamos en santidad y en justicia de¬lante de él, todos nuestros días.
- 331) 2 Cor. 5:15. Cristo por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.