El Estado de Humillación
144. ¿En qué consiste el Estado de Humillación?
En su Estado de Humillación, Cristo, según su naturaleza humana, no siempre ni comple¬tamente usaba la majestad divina comunicada a su naturaleza humana.
- 1) Filip. 2:5-8. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimé el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hom¬bres; y estando en la condición de hombre, se humillé a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
H. B. Juan 2:11; 11:40; 18:6. Rayos de la gloria oculta.
145. ¿Con qué palabras describe el Segundo Artículo el Estado de Humillación?
El Segundo Artículo describe el Estado de Humillación con estas palabras: “Fue conce¬bido por obra del Espíritu Santo, nació de la Virgen María; padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado”.
146. ¿Qué enseñan las Sagradas Escrituras sobre la concepción de Cristo?
Por la obra milagrosa del Espíritu Santo Cristo fue concebido verdadero hombre en la Virgen María.
- 2) Luc. 1:35. El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.
147. ¿Qué enseñan las Sagradas Escrituras sobre el nacimiento de Cristo?
Cristo nació de la Virgen María verdadero hombre y en gran pobreza.
- 3) Isa. 9:6. Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado.
- 4) Mat. 8:20. Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene donde recostar su cabeza. (La vida pobre de Cristo.)
H. B. Mat. 1; Luc. 2:1-20; Juan 1:14. Historia del nacimiento de Jesucristo.
148. ¿Qué declaran las Sagradas Escrituras sobre la Pasión y muerte de Cristo?
Cristo, bajo el poder de Poncio Pilatos, pa¬deció indecibles tormentos en su cuerpo y en su alma, muriendo por fin colgado cual maldito en el madero de la cruz.
H. B. Mat. 26:14—27:56; Mar. 14:10—15:41; Luc. 22—23: 48; Juan 13—19:37. Historia de la Pasión y muerte de Jesucristo.
149. ¿Qué dicen las Sagradas Escrituras acerca de la sepultura de Cristo?
El sagrado cuerpo de Cristo fue sepultado, permaneciendo en la tumba hasta el tercer día sin haberse corrompido.
- 5) Sal. 16:10. Ni permitirás que tu Santo vea co¬rrupción.
La Obra de Jesucristo: La Redención, o Expiación
150. ¿Con qué propósito se humillé Cristo tanto a sí mismo?
Cristo se humilló tanto para redimirme a mí, hombre perdido y condenado.
151. ¿De qué te ha redimido Cristo?
Cristo me ha rescatado y librado de todos los pecados, de la muerte y del poder del diablo.
152. ¿En qué sentido te ha redimido Cristo de todos los pecados?
Cristo me ha librado de la culpa, del castigo, y del dominio del pecado.
- 6) Gál. 3:13. Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero).
- 7) 1 Ped. 1:18-19. Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro y plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.
153. ¿En qué sentido te ha redimido Cristo de la muerte?
Ya no necesito temer la muerte temporal, puesto que la muerte eterna no tiene poder sobre mí.
- 8) Heb. 2:14-15. Y así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.
- 9) 2 Tim. 1:10. Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad.
154. ¿En qué sentido te ha redimido Cristo del poder del diablo?
Cristo venció al diablo de tal manera que éste ya no puede acusarme, pudiendo yo ahora victoriosamente resistir sus tentaciones.
- 10) Gén. 3:15. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.
- 11) 1 Juan 3:8. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.
- 12) 2:14-15. Véase la pregunta 153.
155. ¿Con qué te ha redimido Cristo?
Cristo me ha redimido, no con oro ni plata, sino con su santa y preciosa sangre y con su inocente Pasión y muerte.
- 13) Ped. 1:18-19. Véase la pregunta 152.
- 14) 1 Juan 1:7. La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.
156. ¿Cómo ha servido esta obra para tu redención?
De este modo Cristo expió mi culpa, lle¬vando Él mismo sobre sí mi castigo.
- 15) 2 Cor. 5:21. Al que no conoció pecado, por nos¬otros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
- 16) Isa. 53: 4-5. Ciertamente llevó él nuestras en¬fermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
157. ¿Quién es ahora tu Señor por la redención?
Puesto que Cristo me ha redimido, rescatado y librado, Él es ahora mi Señor, y soy suyo.
- 17) Apoc. 5:9. Tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios.
- 18) Isa. 53:11. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justi-ficará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniqui¬dades de ellos.
158. ¿Cristo te ha redimido, rescatado y librado solamente a ti?
Cristo ha redimido, rescatado y librado no solamente a mí, sino a toda la humanidad perdida y condenada.
- 19) Mat. 18:11. El Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.
- 20) Juan 1:29. He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
- 21) 1 Juan 2:2. Él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
- 22) 2 Ped. 2:1. Negarán al Señor que los rescaté, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.
El Estado de Exaltación
159. ¿En qué consiste el Estado de Exaltación de Cristo?
En su Estado de Exaltación, Cristo, según su naturaleza humana, plena y continuamente usa de la divina majestad comunicada a su naturaleza humana.
- 23) Filip. 2:9-11, Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
160. ¿Con qué palabras describe el Segundo Artículo el Estado de Exaltación?
El Segundo Artículo describe el Estado de Exaltación con estas palabras: “Descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso; y desde ahí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos”.
161. ¿Qué enseñan las Sagradas Escrituras en cuanto al descenso de Cristo a los infiernos?
Cristo, habiendo resucitado en su sepulcro, manifestóse en los infiernos como vencedor sobre sus enemigos infernales.
- 24) 1 Ped. 3:18-19. Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados.
- 25) Col. 2:15. Despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.
162. ¿Qué enseñan las Sagradas Escrituras en cuanto a la resurrección de Cristo?
Cristo, al tercer día, victorioso y con su cuerpo glorificado, se levantó del sepulcro y se manifestó vivo a sus discípulos.
- 26) Filip. 3:21. Cristo transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya.
H.B. Mat.28; Mar.16; Luc.24:1-49; Juan 20 y 21. Historia de la resurrección y manifestación de Jesús.
163. ¿Por qué la resurrección de Cristo nos da tanto consuelo?
La resurrección de Cristo es la evidencia concluyente de que :
- Cristo es el Hijo de Dios, y su doctrina es verdadera;
- Dios el Padre ha aceptado el sacrificio de su Hijo para la reconciliación del mundo;
- Todos los creyentes resucitarán para la vida eterna.
- IV.
- 27) Rom. 1:4. Jesucristo fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos.
- 28) Juan 2:19. Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.
- 29) 1 Cor. 15:17. Si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.
- 30) Rom. 4:25. Jesús fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.
- 31) Juan 14:19. Yo vivo, vosotros también viviréis.
- 32) Juan 11:25-26. Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eterna¬mente.
164. ¿Qué enseñan las Sagradas Escrituras en cuanto a la ascensión de Cristo?
Cristo, según su naturaleza humana, ascen¬dió visiblemente y entró a la gloria de su Padre, a preparar lugar para nosotros.
- 33) Sal. 68:18. Subiste a lo alto, cautivaste la cau¬tividad, tomaste dones para los hombres, y también para los rebeldes.
- 34) Efe. 4:10. El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.
- 35) Juan 12:26. Donde yo estuviere, allí también estará mi servidor.
H. B. Luc. 24:50-53; Hech. 1:1-11. Historia de la ascensión de Jesucristo.
166. ¿Cómo está sentado Cristo a la diestra de Dios Padre, según las Sagradas Escrituras?
Cristo, según su naturaleza humana, con divino poder y majestad, domina y llena todas las cosas, y especialmente como Cabeza de su Iglesia la gobierna y protege.
- 36) Sal. 110:1. Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.
- 37) Efe. 1:20-23. Sentando a Cristo a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.
166. ¿Qué creemos acerca de la venida de Cristo al juicio, según las Sagradas Escrituras?
Cristo, en el último día, volverá visiblemente y en gloria, para juzgar al mundo con justicia.
- 38) Hech. 1:11. Este mismo Jesús, que ha sido to¬mado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.
- 39) Hech. 10:42. Él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.
- 40) Hech. 17:31. Dios ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó.
- 41) 2 Ped. 3:10. El día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.
- 42) Mar. 13:32. De aquel día y de la hora nadie sabe, ni los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre.
- 43) l Ped.4:7. El fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración.
- 44) 2 Cor. 5:10. Es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.
- 45) Juan 12:48. La palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.
H. B. Mat. 25:31-46. Cristo describe el juicio final.
167. ¿Qué palabras del Catecismo describen el fruto de la Exaltación de Cristo y también el fin de toda la obra redentora?
“Para que yo sea suyo y viva bajo Él en su reino, y le sirva en justicia, inocencia y bien¬aventuranza eternas, así como Él resucitó de entre los muertos y vive y reina eternamente. Esto es ciertamente la verdad”.
- 46) Luc. 1:74-75. Librados de nuestros enemigos, sin temor le serviríamos en santidad y en justicia de-lante de él, todos nuestros días.
- 47) 2 Cor. 5:15. Cristo por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.
Artículo Tercero
La Santificación
168. ¿Cuál es el Tercer Artículo?
Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Cristiana *, la comunión de los santos; el per¬dón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida perdurable. Amén.
169. ¿Qué significa esto?
Creo que ni por mi propia razón, ni por mis propias fuerzas soy capaz de creer en Jesu¬cristo, mi Señor, y allegarme a Él; sino que el Espíritu Santo me ha llamado mediante el Evangelio, me ha iluminado con sus dones y me ha santificado y guardado mediante la verdadera fe, del mismo modo que Él llama, congrega, ilumina y santifica a toda la cristian¬dad en la tierra y en Jesucristo la conserva en la única y verdadera fe; en esta cristiandad Él nos perdona todos los pecados a mí y a todos los fieles diariamente con gran misericordia, y en el postrer día me resucitará a mí y a todos los muertos y me dará en Cristo, juntamente con todos los creyentes, la vida eterna. Esto es ciertamente la verdad.
170. ¿De qué cinco puntos trata el Tercer Artículo?
I. Del Espíritu Santo; II. de la Iglesia; III. del Perdón de los Pecados; IV. de la Resurrección de la Carne; V. de la Vida Per¬durable.
I. EL ESPÍRITU SANTO
171. ¿Cuál es el primer punto?
Creo en el Espíritu Santo.
172. ¿Quién es el Espíritu Santo?
El Espíritu Santo es la tercera persona de la Santa Trinidad, verdadero Dios con el Padre y el Hijo.
- 48) Mat. 28:19. Id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
- 49) 1 Cor. 3:16. ¿No sabéis que sois templos de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?
- 50) Hech. 5:3-4. Dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo? No has mentido a los hombres, sino a Dios.
- 51) Sal. 33:6. Por la Palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.
- 52) Sal. 139:7—10. ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huirá de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba y ha¬bitare en el extremo del mar, aún allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.
- 53) 1 Cor. 2:10. El Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.
173. ¿Por qué se llama el Espíritu Santo?
I. El Espíritu Santo es santo en sí mismo;
II. Él nos santifica a nosotros, trayéndonos a la fe y de este modo dándonos a Cristo y su salvación.
- 54) Isa. 6:3. Santo, santo, santo, Jehová de los ejér¬citos; toda la tierra está llena de su gloria.
174. ¿Con qué palabras confiesas que la santificación no es obra tuya?
“Creo que ni por mi propia razón, ni por mis propias fuerzas soy capaz de creer en Jesucristo, mi Señor, y allegarme a Él”.
175. ¿Con qué palabras confiesas que la santificación es obra del Espíritu Santo?
“El Espíritu Santo me ha llamado mediante el Evangelio, me ha iluminado con sus dones, y me ha santificado y guardado mediante la verdadera fe”.
- 55) 1 Cor. 6:11. Ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados, en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.
176. ¿Por qué no puedes venir a Jesucristo ni creer en Él por tu propia razón ni por tus propias fuerzas?
Creo las Sagradas Escrituras que me dicen que soy por naturaleza espiritualmente ciego, muerto y enemigo de Dios.
- 56) 1 Cor. 2:14. El hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.
- 57) Efe. 2:1. Estabais muertos en vuestros delitos y pecados.
- 58) Rom. 8:7. La mente carnal es enemistad contra Dios.
- 59) 1 Cor. 12:3. Nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.
La Obra del Espíritu Santo
177. ¿Qué ha hecho el Espíritu Santo para llevarte a Jesucristo y santificarte?
El Espíritu Santo me ha llamado mediante el Evangelio.
- 60) Luc. 14:17. Venid, que ya todo está preparado.
H. B. Luc. 14:16-24. Dios manda llevarnos a la gran cena. — Mat. 22:1-14. “Todo está dispuesto: venid a las bodas”.
178. ¿Qué ha obrado el Espíritu Santo en ti por este llamamiento?
Mediante el Evangelio el Espíritu Santo me ha iluminado con sus dones, de modo que conozco a Jesucristo como a mi Salvador, confío, creo, me regocijo y me consuelo en Él. (Regeneración o Conversión.)
- 61) 2 Tim. 1:9. Dios nos salvó y llamó con llama¬ miento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos.
- 62) 1 Ped. 2:9. Vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.
- 63) Jer. 31: 18. Conviérteme, y seré convertido, porque tú eres Jehová mi Dios.
- 64) Efe. 2:8-10. Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios pre¬paró de antemano para que anduviésemos en ellas.
- 65) 2 Cor. 4:6. Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.
179. ¿Qué más ha obrado en ti el Espíritu Santo?
El Espíritu Santo me ha santificado y guar¬dado mediante la verdadera fe, esto es, ha renovado mi corazón mediante la fe, y me da poder para resistir y vencer al diablo, el mundo y la carne, y para andar en santidad y buenas obras. (Santificación en sentido limitado.)
- 66) 1 Tes. 4:3. La voluntad de Dios es vuestra san¬tificación.
- 67) Efe. 2:10. Somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios pre¬paró de antemano para que anduviésemos en ellas.
180. ¿Qué es una buena obra ante Dios?
Buena obra es todo lo que un hijo de Dios hace, habla, o piensa en la fe, de acuerdo con los Diez Mandamientos, para la gloria de Dios y el bienestar del prójimo.
- 68) Juan 15:5. El que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer.
- 69) Mat. 15:9. En vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.
- 70) 1 Cor. 10:31. Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.
- 71) 1 Ped. 4:10. Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos admi-nistradores de la multiforme gracia de Dios.
H. B. Mar. 12:41-44. La viuda dio todo lo que tenía. — Mar. 14:3-9. María “buena obra me ha hecho”. — Luc. 10:38-42. Marta sirvió a Jesús y María oyó su Palabra.
181. ¿Qué ha hecho en ti por fin el Espíritu Santo?
El Espíritu Santo me ha conservado me¬diante el Evangelio en la única y verdadera fe.
- 72) 1 Ped. 1:5. Somos guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación.
- 73) Filip. 1:6. Estoy persuadido de esto, que el que comenzó la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.
182. ¿Ha hecho el Espíritu Santo toda esta obra solamente en ti?
No; el Espíritu Santo llama también a toda la cristiandad en la tierra, la congrega, ilumina y santifica, y la conserva en Jesucristo en la única y verdadera fe.
183. ¿Quiere el Espíritu Santo hacer todo esto en cada persona que oye el Evangelio?
Sí; pero la mayoría de los hombres obstina¬damente resisten la Palabra y al Espíritu de Dios, perdiéndose por su propia culpa.
- 74) Eze. 33:11. Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva.
- 75) 1 Tim. 2:4. Dios quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.
- 76) 2 Ped. 3:9. El Señor no quiere que ninguno pe¬rezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
- 77) Mat. 22:14. Muchos son llamados, y pocos es¬cogidos.
- 78) Hech. 7:51. ¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros siempre resistís al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros.
- 79) Mat. 23:37. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡ Cuántas veces quise juntar a tus hijos como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!
- 80) Ose. 13:9. Te perdiste, oh Israel, mas en mí está tu ayuda.
II. LA IGLESIA
184. ¿Cuál es el segundo punto en el Tercer Artículo?
Creo en la Santa Iglesia Cristiana, la co¬munión de los santos.
185. ¿Qué es la Iglesia?
La Iglesia es la comunión de los santos, esto es, toda la cristiandad, o el número total de los creyentes; pues solamente creyentes, pero al mismo tiempo todos los creyentes, son miem¬bros de la Iglesia.
- 81) Efe. 2:19-22. Ya no sois extranjeros ni advene¬dizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.
H. B. Hech. 2. El Pentecostés.
186. ¿Por qué decimos: “Creo en la Iglesia”?
I. La Iglesia es invisible, no pudiendo per¬sona alguna mirar dentro del corazón de otro para ver si él cree o no.
II. Nosotros, sin embargo, estamos seguros, por las Sagradas Escrituras, de que el Espíritu Santo en todo tiempo congrega y conserva una congregación de creyentes.
- 82) 2 Tim. 2:19. El fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos.
- 83) Luc. 17:20-21. El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.
- 84) Mat. 16:18. Tú eres Pedro, y sobre esta roca edificará mi iglesia; y las puertas del Hades no preva-lecerán contra ella.
H. B. 1 Rey. 19:8-18. “Yo haré que queden en Israel siete mil”.
187. ¿Por qué creemos en una Iglesia solamente?
Todos los creyentes son un solo cuerpo espi¬ritual, cuya única Cabeza es Cristo.
- 85) Efe. 4:3-6. Os ruego que andáis solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llama¬dos en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.
188. ¿Por qué decimos: “Creo en la Santa Iglesia”?
I. Todos los miembros de la Iglesia son santificados por la fe en Cristo.
II. Ellos sirven a Dios con obras santas.
- 86) Efe. 5:25-27. Cristo amó a la iglesia, y se en¬tregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.
- 87) 1 Ped. 2:5. Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.
189. ¿Por qué decimos: “Creo en la Santa Iglesia Cristiana”?
La Iglesia está edificada sobre Cristo, siendo Él su único fundamento.
- 88) 1 Cor. 3:11. Nadie puede poner otro funda¬mento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.
- 89) Efe. 2:19-22. Véase la pregunta 185.
190. ¿Dónde podemos encontrar esta Santa Iglesia Cristiana?
La Santa Iglesia Cristiana se encuentra don¬dequiera que, y solamente donde, el Evangelio de Cristo se usa, pues, según la promesa de Dios, esta Palabra nunca quedará sin dar sus frutos.
- 90) Isa. 55: 10—11. Como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.
191. ¿Qué queremos decir cuando hablamos de una Iglesia visible?
La Iglesia visible es el número total de los que profesan la fe cristiana y se reúnen para oír la Palabra de Dios, si bien que en ella, entre los verdaderos creyentes, hay también hipócritas.
H. B. Hech. 5:1-11. Ananías y Safira eran hipó¬critas. — Mat. 13:24-26. El enemigo sembró cizaña entre el trigo. — Mat. 13:47-48. La red encerró toda clase de peces.
192. ¿Cuál es la verdadera Iglesia visible?
La verdadera Iglesia visible es el conjunto de los que tienen, enseñan, y confiesan la doc¬trina entera de la Palabra de Dios en toda su pureza, y administran los santos Sacramentos de acuerdo con la institución de Cristo. (La Iglesia Evangélica Luterana.)
- 91) Mat. 28:20. Enseñadles que guarden todas las cosas que os he mandado.
193. ¿Cuándo usamos debidamente esta doctrina de la Iglesia?
Usamos debidamente la doctrina de la Iglesia cuando nos esforzamos por ser y permanecer miembros de la Iglesia invisible; cuando, con este fin, nos adherimos a la Iglesia de la Pala¬bra y confesión pura, contribuimos a su sostén y extensión según nuestros medios, y evitamos todas las iglesias falsas.
- 92) 2 Cor. 13:5. Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos.
- 93) Juan 8:31-32. Si vosotros permaneciereis en mi Palabra; seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.
- 94) 1 Cor. 9:14. Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio que vivan del evangelio.
- 95) Mat. 28:19. Id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
- 96) Mat. 7:15. Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
- 97) 1 Juan 4:1. Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.
- 98) Rom. 16:17. Os ruego, hermanos, que os fijáis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartáis de ellos.
- 99) 2 Cor. 6:14-18. No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vos¬otros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitará y andará entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, salid de en medio de ellos y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibirá, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.
III. EL PERDÓN DE LOS PECADOS
194. ¿Cuál es el tercer punto del Tercer Artículo?
Creo en el perdón de los pecados.
195. ¿Por qué dices: “Creo en el perdón de los pecados”?
Las Sagradas Escrituras me aseguran que Dios, mediante el Evangelio, por su gracia, y por los méritos de Cristo, perdona diaria¬mente con gran misericordia todos mis pecados y los de todos los creyentes.
- 100) Mar. 2:7. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?
- 101) Sal. 130: 3-4. Jah, si mirares a los pecados, ¿quién, oh Señor, podrá mantenerse? Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado.
- 102) Sal. 103:2-3. Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias.
- 103) Efe. 1:7. En Jesucristo tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.
- 104) Rom. 3:28. Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.
196. ¿De qué manera perdona Dios los pecados?
Dios no le toma en cuenta los pecados al pecador, es decir, Dios declara justo al pecador. (Justificación.)
- 105) 2 Cor. 5:21. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
- 106) Rom. 8:33. ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
H. B. Mat. 18:33-35. Al siervo malvado se le per¬donó la deuda.
197. ¿Quién recibe el perdón de los pecados?
Si bien que el perdón se obtuvo para todos los hombres y se ofrece mediante el Evangelio a todos los que lo oyen, sin embargo, se hacen eficazmente participantes del perdón sola¬mente aquellos que creen el Evangelio y acep¬tan el perdón.
- 107) 2 Cor. 5:19. Ciertamente Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nos¬otros la palabra de la reconciliación.
- 108) Gén. 15:6. Creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.
- 109) Rom. 4:5. Al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.
H. B. Luc. 18:9-14. El publicano aceptó el perdón.
198. ¿Qué confesamos, pues, en conjunto con nuestra Iglesia, en cuanto al perdón de los pecados o la justificación?
Recibimos el perdón de los pecados y somos justificados ante Dios, no por medio de nues¬tras obras, sino por la gracia, por los méritos de Cristo, mediante la fe.
- 110) Rom. 3:23-25. No hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, me¬diante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados.
199. ¿Puede todo creyente estar seguro del perdón de sus pecados y de la salvación?
Sí; todo creyente debe estar seguro del per¬dón de sus pecados y de la salvación, porque la promesa de Dios es segura.
- 111) 2 Tim. 1:12. Yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.
- 112) Rom. 8:38-39. Estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni po¬testades, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
200. ¿Por qué debemos mantener con toda firmeza especialmente este punto de doctrina?
El punto sobre el perdón de los pecados es el artículo principal de la doctrina cristiana, por lo cual la Iglesia cristiana se distingue de todas las religiones falsas, se da toda gloria únicamente a Dios, y se proporciona consuelo permanente a los pobres pecadores.
H. B. Mat. 9:1-8. Cristo proporcionó consuelo al paralítico mediante el perdón de sus pecados.
IV. LA RESURRECCIÓN DE LA CARNE
201. ¿Cuál es el cuarto punto del Tercer Artículo?
Creo en la resurrección de la carne.
202. ¿Qué crees en cuanto a este punto de acuerdo con las Sagradas Escrituras?
En el postrer día Dios me resucitará con todos los muertos, de manera que mi carne, el mismo cuerpo que ha muerto, será vivificado de nuevo.
- 113) Juan 5:28-29. Vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condena-clon.
203. ¿Qué diferencia habrá entre los muertos en esta resurrección?
Los creyentes resucitarán con cuerpos glori¬ficados para la vida eterna; los incrédulos, en cambio, se levantarán para muerte eterna, esto es, para eterna bajeza, oprobio y tormento en el infierno.
- 114) Dan. 12:2. Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna y otros para vergüenza y confusión perpetua.
- 115) Juan 5:28-29. Véase la pregunta 202.
- 116) Job 19: 25-27. Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios; al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán, y no otro.
- 117) Filip. 3:21. Cristo transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya.
- 118) 1 Cor. 15:51-52. Transformación de los sobre¬vivientes.
- 119) Luc. 16:23-24. En el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama.
- 120) Mat. 10: 28. No temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.
- 121) Isa. 66:24. Su gusano nunca morirá, ni su fuego se apagará, y serán abominables a todo hombre.
- 122) Mat. 7:13. Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella.
H. B. Luc. 16:19-31. El hombre rico y el pobre Lázaro: hay solamente dos lugares más allá de la muerte: el cielo y el infierno. — Luc. 12: 47-48. Hay grados de condenación.
V. LA VIDA PERDURABLE
204. ¿Cuál es el punto quinto del Tercer Artículo?
Creo en la vida perdurable.
205. ¿Qué enseñan las Sagradas Escrituras en cuanto a la vida perdurable?
Todos los creyentes, cuando mueren, al ins¬tante están presentes en alma con Cristo, y al postrer día estarán con Él en cuerpo y alma, y vivirán en su compañía en eterno gozo y gloria.
- 123) Luc. 23:43. De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.
- 124) Apoc. 14:13. Bienaventurados de aquí en ade¬lante los muertos que mueren en el Señor.
- 125) Juan 10:27-28. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy la vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.
- 126) 1 Juan 3:2. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste seremos seme¬jantes a él, porque le veremos tal como él es.
- 127) Sal. 16:11. En tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre.
- 128) Juan 17:24. Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén con-migo, para que vean mi gloria que me has dado.
- 129) Rom. 8:18. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.
- 130) 2 Cor. 9:6. Grados de gloria eterna.
206. ¿A quién, pues, se dará la vida perdurable?
La vida perdurable se dará a mí y a todos los creyentes, pero sólo a los creyentes.
- 131) Juan 3:16. De tal manera amé Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
- 132) Juan 3:36. El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; pero el que desobedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.
- 133) Mat. 24:13. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.
207. ¿Estás conforme de que tú también entrarás en la vida perdurable?
Conforme a las Sagradas Escrituras, tengo que creer firmemente que, como Dios me llamó en la vida mediante el Evangelio, me iluminó, santificó, y conservó en la verdadera fe, así también me eligió desde la eternidad para la adopción como hijo y para la vida perdurable, y nadie me arrebatará de su mano.
- 134) Efe. 1:3-6. Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado.
- 135) Rom. 8:28-30. Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestiné para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestiné, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justi¬ficó, a éstos también glorificó.