TERCERA PARTE
EL PADRENUESTRO
La Oración en General
208. ¿Qué es la oración?
La oración es el acto en el cual con corazón y labios exponemos nuestras peticiones delante de Dios, lo alabamos y le damos gracias.
- 420) Sal. 19:14. Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía y redentor mío.
- 421) Sal. 10:17. El deseo de los humildes oíste, oh Jehová; tú dispones su corazón, y haces atento tu oído.
- 422) Isa. 65:24. Antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído.
- 423) Mat. 6:7. Orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.
- 424) Véanse los textos de la pregunta 28.
209. ¿Qué debe inducirnos a orar?
Debe inducirnos a orar el mandamiento y la promesa de Dios, como también nuestras pro¬pias necesidades y las del prójimo.
- 425) Sal. 27:8. Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová.
- 426) Mat. 7:7-8. Pedid, y se os dará; buscad, y ha¬llaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
- 427) Sal. 145:18-19. Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras. Cumplirá el deseo de los que le temen; oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvara.
- 428) Sal. 50:15. Invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás.
210. ¿A quién debemos orar?
Debemos orar solamente al verdadero Dios, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, porque a Él sólo pertenece este honor, y porque Él sólo quiere y puede atender nuestras oraciones.
- 429) Mat. 4:10. Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.
- 430) Sal. 65:2. Tú oyes la oración: a ti vendrá toda carne.
- 431) Isa. 63:16. Tú empero eres nuestro Padre, si bien Abraham nos ignora, e Israel no nos conoce; tú, oh Jehová, eres nuestro Padre, nuestro Redentor per¬petuo es tu nombre.
211. ¿Qué debemos pedir a Dios en nuestras oraciones?
Debemos pedir a Dios todo lo que tiende a la gloria de Dios y el bienestar del prójimo, tanto bendiciones espirituales como temporales.
- 432) Filip. 4:6. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
- 433) Mar. 11:24. Os digo que todo lo que orando pidiereis, creed que lo recibiréis, y os vendrá.
212. ¿Qué distinción debemos hacer en nuestras oraciones?
Debemos pedir incondicionalmente las ben¬diciones espirituales, necesarias a nuestra sal¬vación; pero todas las demás dádivas, con la condición de que Dios nos las conceda si ellas tienden a su gloria y a nuestro bienestar.
- 436) Luc. 22:42. Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.
- 437) Luc. 11:18. Si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?
- 438) Mat. 8:2. Señor, si quieres, puedes limpiarme.
- 439) 1 Juan 5:14. Ésta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su volun¬tad, él nos oye.
213. ¿Cómo debemos orar?
Debemos orar en el nombre de Jesús y con firme confianza.
- 440) Juan 16:23. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.
- 441) Mat. 21:22. Todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.
214. ¿Por quién debemos orar?
Debemos orar por nosotros mismos y por todos los demás hombres; pero nunca por los muertos.
- 442) 1 Tim. 2:1. Exhorto ente todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres.
- 443) Mat. 5:44. Orad por los que os ultrajan y os persiguen.
- 444) Heb. 9:27. Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.
H. B. Luc. 18:13. El publicano oró por sí mismo. — Gén. 18: 29-32. Abraham intercedió por Sodoma. — Mat. 15:22-28. La mujer cananea rogó por su hija. — Luc. 23:34. Jesucristo pidió por sus enemigos. — Hech. 7:59. Esteben oró por sus asesinos.
215. ¿Dónde debemos orar?
Debemos orar en todo lugar, y especialmente en nuestro aposento y en los cultos públicos.
- 445) 1 Tim. 2:8. Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda.
- 446) Mat. 6:6. Mas tú, cuando ores, entra en tu apo¬sento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que está en secreto te recom¬pensará en público.
- 447) Sal. 26:12. En las congregaciones bendeciré a Jehová.
216. ¿Cuándo debemos orar?
Debemos orar en todo tiempo, y especial¬mente durante la aflicción.
- 448) 1 Tes. 5:17. Orad sin cesar.
- 449) Isa. 26:16. Jehová, en la tribulación te bus¬caron; derramaron oración cuando los castigaste.
Véanse las oraciones para la mañana y la noche, y también para las comidas en el Catecismo Menor.
El Padrenuestro o la Oración Dominical
217. ¿Cuál es, de todas las oraciones, la más excelente, la oración modelo?
El Padrenuestro: “Padre nuestro que estás en los cielos; santificado sea tu nombre; venga a nos tu reino; hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo; el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy; y perdónanos nuestras deu-das, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación; mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por los siglos de los siglos. Amén”. Mat. 6: 9-13; Luc. 11: 2-4.
218. ¿En qué tres partes se divide esta oración?
El Padrenuestro se divide en estas tres par¬tes: la introducción, las siete peticiones, y la conclusión.
La Introducción
219. ¿Cuál es la introducción del Padrenuestro?
Padre nuestro que estás en los cielos.
220. ¿Qué significa esto?
Con esta invocación quiere Dios atraernos para que creamos que Él es nuestro verdadero Padre y nosotros sus verdaderos hijos, de modo que con valor y plena confianza le supliquemos, como hijos amados a su amoroso padre.
221. ¿Por qué desea Dios que le llamemos Padre?
Dios desea por el cariñoso nombre Padre animarnos a orar sin ningún temor o duda.
- 450) 1 Juan 3:1. Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios.
- 451) Rom. 8:15. No habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!
- 452) Efe. 3:14—15. Doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra.
222. ¿Por qué debemos decir Padre nuestro?
Todos los creyentes somos en Cristo hijos de un mismo Padre y debemos, por lo tanto, orar los unos por los otros y con los otros.
- 453) Efe. 4:6. Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.
223. ¿Por qué agregamos: que estés en los cielos?
Debemos recordar que nuestro Padre es Señor de todo y capaz de hacer mucho más abundantemente de lo que pedimos o enten¬demos. Efe. 3:20.
224. ¿Qué rogamos en las siete peticiones?
En las primeras tres peticiones rogamos por bendiciones espirituales; en la cuarta, por los dones temporales; y en las últimas tres, por la prevención de lo malo.
Primera Petición
225. ¿Cuál es la primera petición?
Santificado sea tu nombre.
226. ¿Qué significa esto?
El nombre de Dios ya es santo en sí mismo; pero en esta petición rogamos que también entre nosotros sea santificado.
227. ¿Cómo sucede esto?
Se santifica el nombre de Dios cuando la Palabra divina es enseñada con pureza y rec¬titud y nosotros vivimos santamente, como hijos de Dios, conforme a ella. ¡Haz que esto sea así, amado Padre celestial! Pero quien no enseña, ni vive conforme a la Palabra de Dios, profana entre nosotros el nombre de Dios. ¡Guárdanos de ello, Padre celestial!
228. ¿Qué rogamos a Dios en la primera petición?
Rogamos que Dios nos dé doctrina pura y vida santa.
- 454) Juan 17:17. Santificaba en tu verdad; tu Pa¬labra es verdad.
- 455) Mat. 5:16. Alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glo¬rifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
229. ¿De qué le rogamos que nos guarde?
Rogamos que Dios nos guarde de doctrina falsa y vida impía.
- 456) Rom. 2:23-24. Tú que te jactas de la ley, ¿con qué infracción de la ley deshonrarás a Dios? Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros.
- 457) Eze. 22: 26. Sus sacerdotes violaron mi ley, y contaminaron mis santuarios.
230. ¿Cómo se santifica entre nosotros el nombre de Dios mediante doctrina pura y vida santa?
El nombre de Dios no se hace santo mediante doctrina pura y vida santa, puesto que ya es santo en sí mismo; sino que de esta manera reconocemos su nombre como santo entre nos¬otros, y así su gloria es magnificada en la tierra.
Segunda Petición
231. ¿Cuál es la segunda petición?
Venga a nos tu reino.
232. ¿Qué significa esto?
El reino de Dios viene en verdad por sólo, sin necesidad de nuestra oración. Pero en esta petición rogamos que también venga a nos¬otros.
233. ¿Cómo sucede esto?
El reino de Dios viene a nosotros cuando el Padre celestial nos da su Espíritu Santo, para que, por su gracia, creamos en su santa Palabra y llevemos una vida de piedad, en este mundo temporalmente y en el otro eterna¬mente.
234. ¿De qué reino de Dios se trata aquí?
Aquí se trata, no del reino de poder, sino del reino de gracia y del reino de gloria.
235. ¿Qué rogamos en la segunda petición?
Rogamos que Dios benignamente nos con-ceda la verdadera fe y vida santa, que extienda su reino de gracia sobre la tierra, y que apre¬sure el advenimiento de su reino de gloria.
- 458) Juan 3:5. El que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
- 459) Mat. 9:38. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.
- 460) Luc. 12:32. No temáis, manada pequeña, por¬que a vuestro Padre le ha placido daros el reino.
H. B. Hech. 4:24-30. Oración misionera.
Tercera Petición
236. ¿Cuál es la tercera petición?
Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
237. ¿Qué significa esto?
La buena y misericordiosa voluntad de Dios se hace en verdad sin necesidad de nuestra oración; pero en esta petición rogamos que también se haga entre nosotros.
238. ¿Cómo sucede esto?
La voluntad de Dios se hace entre nosotros cuando Dios desbarata y estorba todo mal propósito y toda mala voluntad que nos impiden santificar el nombre de Dios y son obstáculo a la venida de su reino, esto es: la voluntad del diablo, del mundo y de nuestra carne. Así también se hace la voluntad de Dios cuando Él nos fortalece y nos mantiene firmes en su Palabra y en la fe hasta el fin de nuestros días. Ésta es su buena y miseri-cordiosa voluntad.
239. ¿Cuál es esta buena y misericordiosa voluntad de Dios?
La buena y misericordiosa voluntad de Dios es todo lo que Él quiere hacer en nosotros de acuerdo con su promesa, y todo lo que nosotros de acuerdo con su buena voluntad debemos hacer, dejar de hacer, o sufrir.
240. ¿Qué mal propósito y mala voluntad se oponen a esta voluntad de Dios?
La voluntad del diablo, del mundo, y de nuestra carne se oponen a la voluntad de Dios.
- 461) 1 Ped. 5:8. El diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.
- 462) 1 Juan 2:15-17. No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
241. ¿Qué, pues, pedimos a Dios en la tercera petición?
Pedimos a Dios que Él desbarate y estorbe todo mal propósito y toda mala voluntad, y que Él nos fortalezca y nos mantenga firmes en su Palabra y en la fe, de modo que nosotros hagamos alegremente su voluntad, como los ángeles en el cielo, y en toda tribulación tengamos paciencia hasta el fin.
- 463) Rom. 16:20. El Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies.
- 464) 1 Ped. 1:5. Somos guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación.
- 465) Filip. 1:6. El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.
Cuarta Petición
242. ¿Cuál es la cuarta petición?
El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
243. ¿Qué significa esto?
Dios da diariamente el pan, también sin necesidad de nuestra súplica, aun a todos los malos; pero en esta petición rogamos que Él nos haga reconocer esto para que recibamos nuestro pan cotidiano con gratitud.
244. ¿En qué consiste el pan cotidiano?
Consiste en todo aquello que se necesita como alimento y para satisfacción de las ne¬cesidades de esta vida, esto es: comida, bebida, vestido, calzado, casa, hogar, tierras, animales, dinero, bienes; piadoso consorte, hijos piadosos, piadosos trabajadores (y superiores), autori¬dades piadosas y fieles; buen gobierno, buen tiempo; paz, salud, buena conducta, honra, buenos amigos, solícitos vecinos y cosas seme¬jantes a éstas.
245. ¿Por qué los cristianos pedimos el pan de cada día, cuando Dios lo da, sin necesidad de nuestra oración, aun a todos los malos?
Pedimos el pan de cada día para que Dios nos haga reconocer este pan como dádiva suya y recibirlo con gratitud.
- 466) Mat. 5:45. Él hace salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos.
- 467) Sal. 145:15-16. Los ojos de todos esperan en ti, y tú les das su comida a su tiempo. Abres tu mano, y colmas de bendición a todo ser viviente.
H. B. Luc. 5:1-7. La pesca milagrosa fue una dá¬diva de Jesucristo.
246. ¿Por qué decimos: pan nuestro?
No debemos desear el pan que honradamente no es nuestro, y debemos pedir pan de cada día también para nuestro prójimo.
- 468) 2 Tes. 3:10-12. Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma. Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entreteniéndose en lo ajeno. A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesu¬cristo, que trabajando sosegadamente, coman su pro¬pio pan.
- 469) Isa. 58:7. Parte tu pan con el hambriento.
247. ¿Por qué decimos: de cada día y: dánoslo hoy?
El tener lo necesario cada día debe ser lo suficiente para nosotros, y es necedad e idola¬tría el acongojarnos por el afán del mañana.
- 470) Prov. 30:7-9. Dos cosas te he demandado; no me las niegues antes que muera: vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; no me des pobreza ni rique¬zas; mantéenme del pan necesario; no sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte y blasfeme el nombre de mi Dios.
- 471) 1 Tim. 6:8. Teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.
- 472) Mat. 6:33-34. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.
- 473) Sal. 127:2. Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores; pues que a su amado dará Dios el sueño.
H. B. Luc. 12:15-21. Fue un necio el hombre que almacenó para muchos años.
Quinta Petición
248. ¿Cuál es la quinta petición?
Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores.
249. ¿Qué significa esto?
En esta petición rogamos al Padre celestial que no tome en cuenta nuestros pecados ni por causa de ellos nos niegue lo que pedimos. Pues no somos dignos de recibir nada de lo que imploramos, ni tampoco lo merecemos. Pero quiera Dios dárnoslo todo por su gracia, ya que nosotros en verdad pecamos a diario y sólo merecemos el castigo. Así, perdonare¬mos también nosotros de corazón, y con agrado haremos bien a todos los que contra nosotros pecaren.
250. ¿Qué rogamos en la quinta petición?
Rogamos que el Padre en el cielo no tome en cuenta nuestros pecados, sino que por su gracia los perdone por los méritos de Cristo.
- 474) Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.
251. ¿Qué motivo especial tenemos para rogar así?
No somos dignos de recibir nada de lo que imploramos, ni tampoco lo merecemos; ya que en verdad pecamos a diario y sólo merecemos el castigo.
- 475) Sal. 19:12. ¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos.
252. ¿Qué votos de gratitud ofrecemos a Dios por el perdón recibido?
Hacemos votos que nosotros también per¬donaremos de corazón y que con agrado hare¬mos bien a todos los que contra nosotros pecaren.
- 476) Mat. 5:23-24. Si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, recon¬cíliate primero con tu hermano, y entonces ven y pre¬senta tu ofrenda.
253. ¿Puede obtener el perdón de Dios el que no quiere perdonar a su prójimo?
¡Nunca jamás! Quien no quiere perdonar a su prójimo, al recitar la quinta petición, invoca sobre sí mismo la ira de Dios.
- 477) Mar. 11:25-26. Cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os per¬donará vuestras ofensas.
- 478) Mat. 5:25-26. Ponte de acuerdo con tu adver¬sario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. De cierto te digo que no saldrás de allí hasta que pagues el último cuadrante.
H. B. Mat. 18:23-25. El siervo malvado no quiso perdonar a su consiervo.
Sexta Petición
254. ¿Cuál es la sexta petición?
Y no nos dejes caer en la tentación.
255. ¿Qué significa esto?
Dios, en verdad, no tienta a nadie; pero con esta petición le rogamos que nos guarde y mantenga, a fin de que el diablo, el mundo y nuestra carne no nos engañen y seduzcan, llevándonos a una fe errónea, a la desespe¬ración y a otros grandes vicios y vergüenzas. Y cuando fuéremos tentados a ello, que al fin alcancemos y retengamos la victoria.
256. ¿Cuántas clases de tentaciones hay?
Hay dos clases de tentaciones: la tentación a lo bueno y la tentación a lo malo.
257. ¿En qué consiste la tentación a lo bueno?
La tentación a lo bueno consiste en que Dios prueba a sus hijos a fin de purificarles y forta¬lecerles la fe.
- 479) Juan 6:5-6. Jesús dijo a Felipe: ¿De dónde com¬praremos pan para que coman éstos? Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer.
H. B. Gén. 22:1-19. El Señor tentó a Abraham para fortalecerle la fe. — Mar. 7:25-30. Cristo probó la fe de la mujer cananea.
258. ¿En qué consiste la tentación a lo malo?
La tentación a lo malo consiste en que el diablo, el mundo y nuestra carne tratan de engañarnos y seducirnos, llevándonos a una fe errónea, a la desesperación y a otros grandes vicios y vergüenzas.
- 480) Sant. 1:13-14. Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.
- 481) 1 Ped. 5:8-9. Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe.
- 482) Mat. 18:6-7. Cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. ¡Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!
- 483) Prov. 1:10. Hijo mío, si los pecadores te qui¬sieren engañar, no consientas.
H. B. Gén. 3:1-16. La serpiente tentó a Eva. — Mat. 4:1-11. El diablo tentó a Jesucristo. — Gén. 4:13. “Grande es mi castigo para ser soportado”. — Mat. 27: 4-5. Judas se ahorcó en desesperación. — Juan 13:2. El diablo puso en el corazón de Judas el entregar a Jesús. — Luc. 22:54-55. Pedro se expuso a la tentación.
259. ¿Qué rogamos, pues, en la sexta petición?
Rogamos que Dios nos guarde para que la tentación no nos alcance o, cuando Él permite que fuéremos tentados, que nos fortalezca y proteja para que al fin alcancemos y reten¬gamos la victoria.
- 484) 1 Cor. 10:13. Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.
- 485) Efe. 6:13. Tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.
Séptima Petición
260. ¿Cuál es la séptima petición?
Mas líbranos del mal.
261. ¿Qué significa esto?
En esta petición, que es compendio de todas, rogamos que el Padre celestial nos libre de todo mal de cuerpo y alma, del perjuicio en nuestros bienes y honra, y que cuando llegue nuestra última hora nos conceda un fin biena¬venturado y, por su gracia, nos lleve de este valle de lágrimas al cielo, a morar con Él.
262. ¿Qué rogamos finalmente en la séptima petición?
Rogamos que Dios nos libre de todo mal y, cuando nos aflija con alguna carga, la quite de nosotros o nos ayude a soportarla y la haga redundar en beneficio nuestro; y que al fin, con una muerte bienaventurada, nos libre en-teramente de todo mal.
- 486) Sal. 91:10. No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.
- 487) Hech. 14:22. Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.
- 488) Heb. 12:6. El Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo.
- 489) Job 5:19. En seis tribulaciones te librará, y en la séptima no te tocará el mal.
- 490) 2 Tim. 4:18. El Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial.
- 491) Luc. 2:29-32. Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra, porque han visto mis ojos tu salvación, la cual has preparado en pre¬sencia de todos los pueblos; luz para revelación a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.
- 492) Filip. 1:23. Teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es mucho mejor.
La Conclusión
263. ¿Cuál es la conclusión del Padrenuestro?
Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
264. ¿Qué significa la palabra amén?
Significa que debo estar seguro de que el Padre celestial acepta mis súplicas y las atiende; pues Él mismo nos ha ordenado a orar así y ha prometido atendernos. Amén, amén, quiere decir: Sí, sí, que así sea.
265. ¿Qué le recordamos a nuestro Padre celestial en la conclusión?
Recordamos al Padre celestial que Él solo es Señor y Rey, de quien debemos solicitar ayuda; que Él solo tiene el poder de conceder nuestras súplicas; y que, del mismo modo, toda la gloria, honra, y alabanza pertenecen única¬mente a Él.
266. ¿Cómo podemos estar seguros de que Dios oye y acepta nuestras peticiones?
Debemos estar seguros de que estas peti¬ciones son aceptas a nuestro Padre celestial y atendidas por Él, porque Él mismo nos ha ordenado orar así y ha prometido atendernos.
267. ¿Por qué muchos se quejan de que Dios no oye sus oraciones?
Muchos piden tonterías o cosas perjudiciales, o quieren señalar a Dios cómo y cuándo Él debe ayudarlos; o porque, oprimidos por las tentaciones, no perciben al momento el auxilio de Dios.
- 493) Mat. 20:20-23. Se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo. Él le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos. Él les dijo: A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sen¬taros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre.
268. ¿Atiende Dios, pues, toda oración verdadera?
Sí; pero Dios atiende toda oración en su modo y a su tiempo.
- 494) 2 Cor. 12:9. Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.
- 495) Juan 2:4. Aún no ha venido mi hora.
- 496) Isa. 54:7-8. Por un breve momento te aban¬doné, pero te recogeré con grandes misericordias. Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento; pero con misericordia eterna tendré compasión de ti, dijo Jehová tu Redentor.